
Una tímida sonrisa se refleja en el papel y tu no haces mas que dejar que la gravedad se apodere de el y que caiga al suelo. Ahora a parte de mi, que tu dejaste caer, se le borró la letra y se le manchó la intención. Tiraste la carta en un rincón. Y no supiste entender que la tinta fue mi sangre y el papel mi corazón.
Dejame morir en paz.


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