
Rozo el corazon, inerte con los dedos, sintiendo la gravedad de sus ultimos latidos dentro de su propio pecho. El tiempo se detuvo en aquel corazon, condensandolo todo en una centensima de sengundo que decidia, certera, si vivia o moria.
-No! -exclamo haciendo estallar el silencio del preludio de la muerte.
Tomo las palas, lo hizo estremecerse, bailotear en el pecho abierto, sangrante de dolor. Todos miraron, tragandose la respiracion, conteniendo las ganas de conterla, entre los dedos.
-Vuelve -volvio a decir ella, con la voz de Titan, como quien sabe Dios en medio de la tormenta.
Volvio a descargar todas sus razones, la electricidad, en ese corazon pequeno y espero, palida, a que pasara algo.
-Amanda, dejalo. Esta muerto -alguien fragmento el silencio, pero ella nego con la cabeza.
No podia morirse, no iba a dejar que ocurriera. Le habia prometido que hablarian de cometas cuando despertara. Carlos se acerco ella y le tomo las manos.
-Vamos, damelas -habia consuelo en su voz.
-No -musito ella, con el pecho encharcado en lagrimas.
Miro al corazon que se habia apagado en sus manos y, temblando, lo rozo con un dedo instandolo a intentarlo de nuevo. No paso nada.


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